Fred de la Bretoniere

logo de fred de la bretoniereEn un catálogo de marcas de calzado para mujer, Fred de la Bretoniere es una de las imprescindibles. Puede que sus zapatos no sean tan extravagantes como los de Prada, o tan suntuosos como unos Manolo Blahniks, pero, no obstante, son un referente en el mundo del calzado de diseño, fabricando calzado elegante y de la mejor calidad.

Sus colecciones incluyen varios tipos de zapatos, todos ellos con un denominador común: extremo buen gusto, sin caer en la ramplonería, y con los materiales más selectos. Fred de la Bretoniere cree en que la auténtica clase reside en saber desprender un encanto discreto pero irresistible. Su nueva colección de calzado para mujer 2011 se mantiene fiel a sus principios: sus materiales estrella son el cuero, el ante y la madera. Los colores tienden a ser naturales, terrosos, a veces crudos. Los modelos que más abundan son las cuñas y las sandalias de tiras, con un corte clásico pero no aburrido. Muchos de sus zapatos se inspiran en el calzado típico holandés, el zueco, aunando su comodidad con la mejor manufactura.

sandalia de piel marrón con cuña de madera de fred de la bretoniere

La mejor manera de comprar online calzado de Fred de la Bretoniere es buscar en el catálogo de la tienda online Fred de la Bretoniere. También existen otros portales de venta en los que se puede comprar calzado de mujer online de manera rápida y sencilla.

botines de caña vuelta con tacón ancho de fred de la bretoniere

Fred de la Bretoniere comenzó hace cuarenta años en la ciudad de St. Luciensteeg, Holanda, donde el diseñador abrió su propia tienda en la que ofrecía productos de marroquinería, zuecos holandeses, y otros productos artesanales. Comenzando como un pequeño negocio de un solo hombre, con el tiempo creció hasta incluir a más de 120 empleados y tiendas fuera de la frontera holandesa. Fred pretende que sus productos conserven siempre un cierto aire de inacabados, para mantener la impresión de artesanía. Esto puede resumirse en una anécdota, en la que un día le gritó a un empleado que cosía unos zapatos “¡Para, o te saldrán demasiado bonitos!”

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